Cebolla caramelizada

Ingredientes para 4 raciones

  • 1 kg de cebollas, sal, bicarbonato, aceite de oliva
  • Opcionalmente, 3 cucharadas de azúcar y un chorreón de aceto balsámico de Módena

Elaboración

  1. Lo primero elegimos cómo queremos que quede la cebolla caramelizada. Para hebras largas cortar las cebollas en juliana, para tipo mermelada cortar las cebollas en brunoise.
  2. Ponemos una sartén amplia con aceite de oliva y echamos toda la cebolla, añadiendo un puñadito de sal y removemos bien para que todas las hebras se impregnen ligeramente con aceite. Con el fuego al mínimo, la cebolla tardará aproximadamente 5 minutos en empezar a pocharse.
  3. Para acelerar el proceso y conseguir caramelizar la cebolla en una media hora aproximadamente, añadimos una cucharadita de postre de bicarbonato espolvoreándola sobre la cebolla. Con el bicarbonato se consigue que los azúcares naturales de la cebolla y parte de su agua salgan antes. Tras un par de minutos, la cebolla está de un color amarillento y parece nadar en líquido.
  4. Seguimos reduciendo la cebolla lentamente, removiendo de vez en cuando hasta que la cebolla se va oscureciendo al transformarse sus azúcares en caramelo y mientras el agua se va evaporando. Al cabo de 30 minutos la cebolla está perfectamente caramelizada y lista para su uso. Eso sí, el kilo de cebollas ha reducido tanto de tamaño que apenas rellenaremos medio tarro de mermelada.

 

Se puede rematar el proceso dando un mayor toque dulce y un color más intenso añadiendo los ingredientes opcionales cuando ya se ha caramelizado la cebolla, tras los 30 minutos.

En ese caso, añadimos dos cucharadas de azúcar (blanco o moreno) y removemos durante dos o tres minutos más hasta que el azúcar ha desaparecido transformándose en más caramelo y oscureciendo la cebolla. También se puede añadir un chorrito de aceto de Módena o su reducción, consiguiendo interesantes notas ácidas que contrastan con la cebolla caramelizada.